
No es la cuestión de si Manfred, Branko, Samuel, Tuto o Mesa. La cuestión principal es saber qué hará el MAS los próximos 5 años para mejorar la economía del país.
Por un lado están los fanáticos del "proceso de cambio" que ponen las manos al fuego por la gestión del MAS y enceguecidos por el hecho histórico que significó la elección del primer indígena Presidente de Bolivia, van a seguir tolerando todo, incluyendo la pérdida de la democracia y violaciones de los DDHH de opositores al régimen.
Por otro lado, están aquellos que pese a todo se siguen resistiendo a la idea de que el "indio animal ignorante" los gobierne y persisten con una oposición sin ideología, sin argumentos y llena de falacias concebidas por mentalidades ultraconservadoras y racistas.
En el medio, están los críticos y escépticos que dudan sobre si Bolivia se encamina hacia un modelo socialista exitoso y equilibrado a lo Brasil, Chile o Escandinavia o, si por el contrario, se va al precipicio comunista fracasado y totalitario a lo Cuba o Venezuela.
De repente, analizando lo ocurrido desde 2005, lo más probable es que Bolivia continúe aplicando la receta que el comandante H.Chávez aplicó en Venezuela desde 1998 y que F.Castro viene aplicando en Cuba desde hace décadas.
Un checklist para medir en qué medida Bolivia toma los pasos de la "receta chavista" incluiría:
Modificación de la CPE para introducir la reelección indefinida.
Nacionalización del sistema financiero (seguramente bancos cuyos capitales son propiedad de cruceños, peruanos y algunas microfinancieras).
Nacionalización de empresas grandes de construcción y alimentos como SOBOCE, GRAVETAL, IOL.
Nacionalización de cooperativas de teléfonos, luz y agua.
Confiscación escalonada de propiedades privadas en el área rural y en lugares como Huajchilla o Valencia en la ciudad de La Paz. Primero las de Marinkovic y compañía, luego las de la clase media.
Congelación del tipo de cambio, restricciones financieras y de viajes para el público.
Ley de medios de comunicación para intervenir canales de TV, radios privadas o periódicos contrarios al "proceso de cambio".
Creación de cargos públicos "truchos" designados a dedo por encima de Gobernadores y Alcaldes opositores.
Si uno viera a Venezuela o Cuba dentro de los países más destacados de América Latina como Chile, Costa Rica o Uruguay podría dormir tranquilo. Sin embargo, los países del ALBA se aplazan en todos los rankings hechos por organismos internacionales y ONGs prestigiosos. Causa pánico la inexistencia de libertad de expresión en Cuba (Véase Generación Y, relato de la bloggera Yoani Sánchez luego de haber sido secuestrada y golpeada por "unos desconocidos").
Esperemos que hasta 2015, el checklist se quede con las casillas vacías y que evidentemente, para entonces Bolivia haya mejorado su economía. Si esto ocurre, no quedará más que reconocer que los escépticos del "proceso de cambio" fuimos los ciegos bloqueadores.